La creación de esta pequeña colección surge a raíz de una necesidad y firme convicción. La de dejar de rodearnos de objetos decorativos para dar paso a hacerlo de sensaciones. Dar la bienvenida a nuestro hogar a todo aquello que nos transmita un sentimiento y traiga aparejada una sensación de calidez que nos traslade al rincón más cómodo y confortable de nuestra casa con el simple hecho tocarlo. Esos productos que casi por arte de magia los sientes formar parte de ti y de tu espacio, no de un lugar preciso en una estantería o estancia concreta.

Creo firmemente que estos cuatro productos engloban ese sentimiento. La búsqueda de tejidos sobre los que cualquiera estaría encantado de pasar la mejor y más confortable tarde de domingo se convirtió en condición indispensable a la hora de elaborar los cojines. La madera natural no podía dejar de estar presente y en el juego de estrellas talladas a mano adquiere todo el protagonismo.  La taza personalizada vino por la necesidad de incluir entre ellos un elemento muy de diario y que despertase la sonrisa tanto de quien la use como de la querida y cálida compañía que forme parte de ese encuentro/desayuno diario.

Con colores neutros como protagonistas, las posibilidades de adaptación a cualquier estancia de la casa se convierten en infinitas, lo que los convertirá en parte de nuestro hogar y no de un rincón, posición o vista concreta.

En definitiva, una colección cargada de calidez, versatilidad y con capacidad de adaptación a cualquier acontecimiento cotidiano y estancia que se precie.